Gilad Shalit en el Camp Nou

18/Oct/2012

Aurora, Pablo Veiga

Gilad Shalit en el Camp Nou

De Compostela a IerushalaimPablo Veiga*
El pasado día siete se celebró el partido de fútbol entre los equipos de Barcelona (o Bar¢a) y Real Madrid. Todo un clásico que despierta pasiones entre los aficionados de ambos clubs. Cada año, estos encuentros suponen un acontecimiento deportivo de gran magnitud. Estos equipos son los más importantes de la liga española, con seguidores por los cinco continentes, de ahí que sus enfrentamientos sean contemplados por millones de espectadores.
La rivalidad de Bar¢a y Madrid traspasa lo meramente futbolístico, mezclándose en numerosas ocasiones cuestiones políticas o identitarias. Este último encuentro no ha sido una excepción; sobre la cancha, el duelo entre los mejores jugadores del planeta, Leo Messi y Cristiano Ronaldo -argentino y portugués- y las típicas jugadas polémicas suscitaron la atención del respetable. Mas en las bancadas del estadio Nou Camp también se pudo observar cómo una mayoría de los noventa mil espectadores agitaban cartulinas con la bandera catalana -la senyera- y reclamaban la independencia de este territorio del Estado español. La repercusión, dentro y fuera de nuestras fronteras, ha sido considerable.
Ensombrecido por esa puesta en escena secesionista, en un segundo plano quedó la presencia del soldado, Gilad Shalit, en la grada del Nou Camp. La directiva del equipo catalán respondió positivamente a una petición para que el joven israelí seguidor del Bar¢a asistiera al partido de fútbol contra el Real Madrid. Conocida esa invitación, no tardaron en salir a la palestra las entidades pro-palestinas y el lobby árabe reprendiendo y censurando la asistencia del ciudadano de Mitzpé Hila en la grada para ver un partido de fútbol. Las críticas no tuvieron desperdicio y los argumentos esgrimidos por esta tropa, mezquinos y miserables. No sólo pretendían que revocaran la invitación, sino que comparaban el secuestro de Shalit en Gaza durante casi cinco años, en el que no recibió ni una sola visita de ningún organismo internacional, ni por supuesto de la familia, y careciendo de cualquier asistencia jurídica, con algún futbolista palestino que pasó varios años encarcelado en Israel.
Los ataques fueron tan intensos que el propio Bar¢a, con su presidente a la cabeza, tuvo que emitir un comunicado explicando su ecuanimidad en el conflicto israelí-palestino y su apuesta por el entendimiento entre ambos pueblos. Incluso desde los países árabes y de las mismas Gaza y Cisjordania se llegó a prohibir la emisión del partido, destacando el llamamiento de Hamás a boicotear al equipo azulgrana. ¡La tolerancia, el respeto y el pacifismo siempre ten presentes en estos elementos!
Gilad Shalit vio el encuentro, no en el palco sino mezclado con el resto de espectadores. Como aficionado culé, disfrutaría del magnífico espectáculo que los jugadores ofrecieron en el terreno de juego, especialmente de Leo Messi, cuya magia no resultó suficiente para la victoria local, pero el empate no se dio por malo.
A algunos nos queda una gran satisfacción, por ver el buen aspecto que Gilad ofrecía. Lejos queda aquella imagen donde un joven pálido, escuálido y desorientado era recibido por su padre después de cinco años de inhumano cautiverio.
*Socio de AGAI-Asociación Galega de Amizade con Israel